Conclusiones Workplace Design Conference Bogotá 2026
La Workplace Design Conference Bogotá, celebrada el pasado 15 de septiembre en la sede de Globant, puso sobre la mesa una cuestión cada vez más relevante para las organizaciones: si hoy podemos trabajar desde cualquier lugar, ¿qué valor tiene realmente encontrarnos en la oficina?

A lo largo de la jornada, diferentes voces del ámbito tecnológico, empresarial y del talento coincidieron en que el futuro del trabajo no pasa por elegir entre presencialidad o virtualidad, sino por repensar qué ocurre cuando las personas se encuentran y qué experiencias merece la pena construir juntas.
La conversación arrancó con una reflexión sobre el impacto de la inteligencia artificial en nuestra forma de trabajar. Edgar Helou, CEO de KOLAB, puso el foco en cómo la tecnología está transformando nuestra capacidad individual y, precisamente por ello, en la importancia de aquello que difícilmente podemos construir de manera aislada: la inteligencia colectiva. La capacidad de confiar, compartir conocimiento, aprender juntos y crear soluciones que ninguna persona podría desarrollar por sí sola se convierte así en un verdadero activo organizacional.
Esta idea llevó a una segunda reflexión: la colaboración no puede dejarse únicamente al azar. Jody Parra, Director de Estrategia e Innovación de 3g office, puso el foco en el capital social, esa infraestructura invisible formada por relaciones, confianza, pertenencia y conocimiento compartido. Un capital que las organizaciones han acumulado durante años y que, en un contexto de trabajo híbrido y distribuido, necesita ser cuidado y regenerado.
En este escenario, coincidir físicamente ya no garantiza estar conectados. Una oficina puede estar llena y, al mismo tiempo, albergar personas aisladas detrás de sus pantallas. Por eso, el reto no consiste únicamente en conseguir que las personas estén presentes, sino en crear las condiciones para que esa presencia tenga sentido.
El panel de directores de Talento Humano, moderado por Diego Lievano, Director de 3g office Colombia, reunió a Catalina Páez, de KPMG; Ximena Quevedo, de Zentria; Clementina Gomez, de NTT DATA; y María Paula López, de Claro Colombia. La conversación mostró que no existe una única fórmula para abordar esta transformación. Cada organización responde a sus propias necesidades, cultura y modelo de negocio, pero detrás de esas diferencias aparecen elementos comunes: confianza, autonomía, bienestar, desarrollo, cultura y sentido de pertenencia.
La pregunta, por tanto, deja de ser cuántos días hay que ir a la oficina y pasa a ser otra: ¿qué queremos que suceda cuando las personas están juntas?
El caso de éxito de Globant permitió trasladar esta reflexión a una experiencia concreta. Francisco Vázquez, Presidente de 3g office, conversó con Abner Trejos, Technical Project Manager de Globant, sobre cómo una organización global puede utilizar sus espacios como plataformas para generar comunidad, cultura y experiencias compartidas.
La experiencia de Globant aportó así una perspectiva especialmente reveladora: la oficina no tiene por qué ser únicamente el lugar donde está nuestro equipo directo. Puede convertirse en el lugar donde está nuestra comunidad. Comunidades que surgen alrededor de intereses compartidos y que permiten que las personas se apropien del espacio, generen vínculos y construyan relaciones que no estaban necesariamente programadas.
Esto implica también repensar el propio diseño del Workplace. Ya no se trata únicamente de crear espacios atractivos o incorporar nuevas tipologías, sino de diseñar las condiciones que hacen posible la conexión: confianza, autonomía, flexibilidad, tiempo y oportunidades reales para encontrarse. Porque incluso el mejor espacio colaborativo pierde sentido si la agenda de las personas no deja espacio para colaborar.
De ahí surge una nueva manera de entender el Workplace: no como una infraestructura destinada exclusivamente a trabajar, sino como una infraestructura relacional, capaz de reforzar la cultura, facilitar el aprendizaje, generar comunidad y activar nuevas formas de colaboración.
En definitiva, la WDC Bogotá dejó una conclusión clara: la oficina no compite con el trabajo remoto por ser el lugar donde se realizan las mismas tareas. Su verdadero valor está en ofrecer aquello que difícilmente ocurre cuando trabajamos separados.
El futuro del Workplace no consiste, por tanto, en diseñar espacios para que las personas estén presentes, sino en crear lugares y experiencias que hagan que quieran estar, encontrarse, participar y formar parte de algo.
Porque, cuando la inteligencia individual se vuelve cada vez más accesible gracias a la tecnología, el verdadero diferencial de las organizaciones estará cada vez más en su capacidad para construir inteligencia colectiva, capital social y comunidad.
Y ahí es donde el diseño puede marcar la diferencia: no solo diseñando espacios, sino diseñando conexiones.